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Círculo de Investigación de la
Antropología Gnóstica
PARA SABER ESCUCHAR HAY QUE SABER ESTAR PRESENTE, VIVIR EL INSTANTE.
«EL EVANGELIO DE JUDAS ISCARIOTE. INTRODUCCIÓN»

Esta traducción se ha realizado a partir de los documentos publicados por la National Geographic Society, particularmente la transcripción copta del documento denominado "El Evangelio de Judas Iscariote" así como otras notas y acotaciones del equipo que lo restauró.

Es bien sabido que este Evangelio es un documento gnóstico escrito a partir de un original compuesto en los primeros siglos de la era cristiana. Probablemente de la misma época que la mayoría de los otros documentos que conforman el Nuevo Testamento.

Es difícil demostrar históricamente que el gnosticismo fuera la forma original del cristianismo. Lo que es claro es que en los primeros siglos de la era cristiana diversas formas gnósticas del cristianismo tenían una amplia difusión que fue implacablemente perseguida por el grupo cristiano asentado en Roma y, por tanto, aliado con el poder político del Imperio.

Tanto fue el empeño de este grupo romano que, a partir del siglo IV conformaría las bases de la Iglesia Católica Romana, por erradicar de forma absoluta la competencia del gnosticismo, que hasta el siglo XX no pudimos acceder a ningún documento gnóstico.

Fue la casualidad o la causalidad la que permitió que apareciese la apasionante biblioteca gnóstica de Nag-Hammadi en 1945. Y una circunstancia parecida la que permitiese la recuperación parcial de este Evangelio de Judas Iscariote.

El Evangelio de Judas Iscariote no es, ni mucho menos, el mejor texto gnóstico antiguo con el que contamos. Véanse las traducciones de algunos textos gnósticos de Nag-Hammadi. Pero está claro que su contenido ha generado una singular polémica.

Para entender un poco más este texto es necesario tener presentes una serie de conceptos gnósticos relevantes. De otra forma, para la mayoría de los lectores curiosos, el Evangelio de Judas Iscariote será un documento decepcionante.

En primer lugar hay que tener presente la diferencia fundamental del gnosticismo en relación a otras formas religiosas o vías místicas.

El gnóstico entiende que el Ser Humano se encuentra en una posición lamentable. Aparece en el mundo físico pero no tiene ni la más remota idea del cómo, el por qué y el para qué.

Estas cuestiones puede que no tengan relevancia alguna para la mayoría de los seres humanos. Pero el gnóstico se caracteriza por una aguda observación y sentido de lo transcendente.

Por tanto, no se conforma con su ignorancia ni esa situación miserable en la que se encuentra, condenado a sobrevivir en un mundo incomprensible con el único futuro de la muerte que le lleva a convertirse en abono para la tierra.

Así comienza el camino de un gnóstico. Una travesía a través de la vida destinada a adquirir Conocimiento. No un conocimiento basado en la asimilación de datos intelectuales sino un Conocimiento basado en la experiencia directa. Un concepto que en la práctica parece que es de difícil asimilación para la mayoría.

Los gnósticos suponen siempre una amenaza para todo poder terrenal (político y, especialmente, religioso) que basa su permanencia en el control de los pensamientos y la voluntad del pueblo. Ese es el papel que desempeñó la forma dominante del cristianismo. El pueblo ha de ser manso y obediente toda la vida para evitar la condenación eterna.

El gnóstico no precisaba templos ni autoridades. Si buscaba algo divino lo buscaba dentro de sí mismo. Al buscar dentro de sí mismo descubría también las raices del mal del cual era el único responsable. Por eso Carl Gustav Jung (a quien se le debe la conservación de uno de los códices gnósticos de Nag-Hammadi) afirmaba que los gnósticos "fueron los primeros y más grandes psicoanalistas en la historia de la humanidad".

Efectivamente, el auto-psicoanálisis es la herramienta de investigación del gnóstico.

Y sólo admite como verdadero aquello que puede experimentar por sí mismo. Como el apostol Tomás que se convierte en el símbolo del gnóstico auténtico. Una lectura superficial del famoso pasaje de los "Hechos" lleva a la conclusión de que Tomás es un escéptico. El escepticismo es tomado como un valor negativo en una cultura que ha exaltado durante siglos la fe ciega. Sin embargo es posible entender que Tomás sólo acepta aquello que puede experimentar. Y eso es, o debería ser, un gnóstico.

Por otra parte, como psiconautas, los gnósticos se caracterizan por la difusión de complejas ideas y cosmogonías. Esto es así porque, recordemos, los gnósticos exploran su propio "mundo interior". Basados en esas experiencias auto-psicoanalíticas han elaborado importantes "mapas".

El gnosticismo no es una caótica mezcolanza de ideas y doctrinas de todo tiempo y lugar. Hay que comprender que el gnosticismo consideró siempre que la Sabiduría o Gnosis ha estado presente desde el principio de los tiempos. Por eso es indiferente dónde se busque, ya sea en oriente o en occidente, ya en el norte o en el sur. Para el gnóstico no puede haber conflictos religiosos o culturales. Sólo diferentes niveles de comprensión de una Verdad.

Por eso, estos textos antiguos que hemos recuperado sólo contienen ideas importantes para quien ya se encuentra en un nivel de comprensión similar o cercano al de quien lo escribió. Esto quiere decir que, en cierto modo, los gnósticos son elitistas. Pero es cada una de las personas la que se situa en uno u otro nivel de comprensión. Los gnósticos seguían su propio camino pero siempre tenían una puerta abierta para quienes anhelasen transitar por las vías del Conocimiento.

Todos los mitos gnósticos (o sea, los mapas del Conocimiento) se caracterizan por un guión común:

- Existe una deidad o seidad absoluta e incognoscible (el No-Generado en el Evangelio de Judas Iscariote).

- De ella emanan todas las formas visibles e invisibles del Cosmos.

- La multiplicidad de emanaciones del Absoluto son lo que denominamos "Dios" o, más bien Elohim (literalmente dioses y diosas), el Demiurgo Arquitecto. En el Evangelio de Judas Iscariote se muestra esta idea: "en medio de todos esos llamados "Dios""

- En los niveles inferiores del cosmos o Mundo Físico las criaturas poseen una Chispa, Centella, Estrella o Esencia (que todos los términos se refieren a lo mismo) del Absoluto. Esto es muy importante porque es la parte Real de cada ser humano, en la que están contenidas las posibilidades de "regresar" a su estado original, de completarse o auto-realizarse.

- La organización del Cosmos Inferior, Kenoma o Deficiencia es similar a la del Cosmos Superior, Pleroma o Plenitud. Este dualismo es muy importante para empezar a comprender la simbología que los gnósticos representan en sus "mapas" o "mitos". Por ejemplo, en el Evangelio de Judas Iscariote los 12 apóstoles son el símbolo del Ser y del Ego. Esta dualidad simbólica es frecuente entre los gnósticos paralelamente al afórismo esotérico hermético  que dice "tal como es arriba, es también abajo". Por eso, en la visión de los 12 aparecen oficiando en un altar en el que se corrompen los seres humanos.

- Del Absoluto emana un Salvador, una Fuerza capaz de ayudar a las chispas o esencias que empiezan a "recordar" su origen y buscan ese retorno, re-unificación o re-ligare (que es, en última síntesis, el objetivo esotérico, interno o secreto de toda religión).

- De todo ello el gnóstico deduce que hay una posibilidad de "retorno". Y ese es su objetivo en la vida. Este objetivo sólo puede darse a partir de conocimiento real o Gnosis adquirido por su propia experiencia directa. (Sabiendo que Judas estaba expresando algo que conocía por experiencia directa. Evangelio de Judas Iscariote). El Trabajo Interior de un Gnóstico sólo puede realizarlo él mismo, tal como expresa el texto: "Dejad de luchar por mi. Cada uno de vosotros tiene su propia esencia (centella o estrella) y cada uno..."  En este párrafo truncado se pone de manifiesto que, para los gnósticos, no es posible la "salvación" si no por el propio Trabajo individual.

Debemos comprender que la gran dificultad para entender los textos gnósticos antiguos estriba en dos puntos.

- Las traducciones son muy complicadas y no siempre reflejan de la mejor manera el significado original de los escritos. Este es un asunto que pretendemos paliar con las "Tradux Gnostikas". Debemos reconocer que, a pesar de todo, no siempre es posible hacerlas accesibles para todos los lectores dadas las dificultades que siempre aparecen cuando se trata de una "lengua muerta" como el copto.

- Lo más importante, el lenguaje, las metáforas, los significados gnósticos de las palabras empleadas en los textos pertenecen a una época y unas gentes (los gnósticos de principios de la era cristiana). Sería necesario conocer el significado real de cada expresión traducido a los términos que podríamos emplear hoy en día.

Pongamos algunos ejemplos que nos permitirán conocer mejor este asunto.

Cuando en los evangelios canónicos (los que se incorporaron por decisión unilateral del grupo romano al Nuevo Testamento) indican que "Jeshua (Jesús) subió al Monte" sería necesario captar algunas sutilezas. Una cosa es subir a un monte. Otra distinta es subir al monte. Y otra es subir al monte Pindo (por poner un ejemplo cualquiera). Cuando los textos indican, de forma concreta el monte, pero no le dan un nombre propio, significa que el protagonista se transladó a un estado psíquico o dimensional diferente. Conviene fijarse que cuando aparece esa expresión en los Evangelios es precisamente cuando se obran algunos milagros curiosos, como el de la multiplicación de los panes y los peces, por ejemplo.

Veamos ahora algunas expresiones peculiares que se encuentran en el Evangelio de Judas Iscariote:

"Pero sus espíritus no pudieron estar delante de El" Esto se dice después de que Jeshua les reta a permanecer delante de su rostro. Es claro que no se refiere a su rostro físico, que ya podían ver sus discípulos, si no a un estado o realidad espiritual que difícilmente se podrá expresar en los términos actuales que manejamos.

"Generaciones". Cuando se habla de generaciones no se quiere significar lo que hoy entendemos por una generación familiar (abuelos-padres-hijos) sino que se refiere a grupos definidos de humanos o seres espirituales o físicos.

"Reino". Es el término que se usa para expresar lo que hoy llamaríamos "dimensión" o "universo paralelo".

"Sumergirse en lo oculto". Aparece esta expresión refiriéndose a la inmersión en el mundo de los sueños, mundo onírico o dimensión astral (este último término bien conocido por los ocultistas en la actualidad).

"¿podría ser porque mi simiente está controlada según las reglas?" Esta expresión nos recuerda que el sacramento principal de los gnósticos era llamado "la cámara nupcial". Sobre el significado de este sacramento no es preciso decir nada. Muchos gnósticos actuales lo conocen. Puede verse también en el Evangelio de Felipe.

"Hagamos un humano tras la semejanza y tras la imagen". La "semejanza" y la "imagen" representan dos posiciones del árbol cabalístico o de las emanaciones del Pleroma. Tras o por debajo de la "imagen" y de la "semejanza" indica que Saklas se dispone a realizar una "creación" en el Mundo Inferior.

"De modo que el reino del Caos y el Mundo Inferior lucharán para llegar a no tener gobernador sobre ellos". Esta es una forma de hablar de la "Salvación" o "Complitud" o "Auto-Realización"

Finalmente unas pocas palabras sobre el asunto que más ha llamado la atención de este Evangelio de Judas Iscariote.

Judas aparece de forma inequívoca como el más elevado de los discípulos de Jeshua. El texto sugiere que todo el drama de la Pasión de Jeshua es una especie de representación planeada de antemano por el propio Jeshua. Esta es una idea común en el gnosticismo. Cada apóstol es un símbolo. Por eso, cuando Jeshua aparta a Judas del grupo de los 12 también dice: "Pero alguien tendrá que sustituirte para que de nuevo los doce representen la Plenitud de Dios". Cada uno de los 12 representa una parte del Cosmos y del propio Ser humano. A Judas Iscariote le encarga Jeshua hacer el papel de traidor porque es una parte fundamental del mito a representar. La idea no es realmente sorprendente. De hecho, explicaría la colección de anomalías que resultan al considerar la versión popular de que Judas realmente fue un traidor.  No es necesario entrar en más detalles.

Terminaremos con un párrafo del propio Evangelio de Judas Iscariote:

"Tú serás el treceavo, y serás maldecido por las otras generaciones, pero gobernarás sobre ellos en los últimos días. Y maldecirán tu ascenso a la perfección".

Haciendo lo que es, sin duda, una especulación, casi se diría que el párrafo describe la situación que se ha dado tras el descubrimiento y publicación de este manuscrito.

 

 

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Frases de las cabeceras tomadas de la obra escrita de Samael Aun Weor.