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EMOCIONES NEGATIVAS
En invierno, nos preocupamos mucho, por los virus y bacterias que alguien resfriado nos puede contagiar, pero, también estamos continuamente expuestos a ciertos aspectos psicológicos más contagiosos y peligrosos. Esto nos trae a la memoria cierta lección que el Maestro Samael da sobre las emociones negativas, que en breves párrafos vamos a revisar. El V.M. Samael nos indica que las personas negativas o de emociones negativas resultan más contagiosas que los virus y bacterias. Son gentes refunfuñonas, llenas de envidia, que a todas horas están inquietando; esas gentes llenas de morbo a cada instante tienden a crear relaciones negativas y a que todo el mundo las odie; son negativas y contagian a los grupos, a los demás.
Es por tanto preventivo tratar lo menos posible con personas así, e insinuarles que traten de volverse positivas, simpáticas, aunque casi siempre las sugerencias positivas más bien les molestan.
Tampoco estará de más, en este tema, observarnos a nosotros mismos; no basta decir que fulano es una persona negativa y yo no, hay que especificar cuáles son las emociones que les caracterizan. El iracundo que a todas horas truena y relampaguea o el que está todo el día criticando o, ¿será positiva o negativa?, ¿qué podríamos pensar? Es obvio que no debemos gastar nuestras energías torpemente dejándonos llevar por las emociones negativas, sean de violencia, odios, celos, orgullos o de lo que sea, pues nos alejan totalmente de la realidad, del crecimiento anímico del Ser y se alimentan en nosotros algunos egos infrahumanos.
Ahora bien, cuando nos sacude una emoción negativa debemos querer liberarnos de ella, poniendo buena voluntad hacia la situación o la persona a la que culpamos y transformando nuestro estado al recibir con agrado las manifestaciones desagradables. Si una emoción negativa de envidia nos está carcomiendo hasta la médula expresémonos de ella en forma armoniosa, no en favor de la envidia, sino del bien ajeno. Si una emoción de ira nos está sacudiendo en un instante dado, hablemos con una dulzura extraordinaria y, en vez de sentirnos molestos por aquello que nos ha herido, hablemos bien de aquel que nos ha ofendido. Así no seremos heridos internamente.
No es cosa fácil expresarse bien cuando se tiene una emoción negativa, pero así debe ser. Es claro que no debemos quedarnos en la superficie. Necesitamos eliminar aquellos elementos psíquicos indeseables que de momento en momento nos han producido una emoción negativa, sea de ira, envidia, odio, lujuria, orgullo, etc., etc. Hay que hacer por lo menos eso, mientras eliminamos los agregados que nos han producido las emociones. Así no seremos heridos y tendremos energía suficiente para llevar nuestra vida con inteligencia y éxito.
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