
El libro árabe de “Las mil y una noches”, es un libro iniciático que guarda todas las tradiciones mágicas, no solamente de la cultura árabe, sino también, de la sumergida raza atlante. Por tanto, "Las mil y una noches" debe ser un libro de consulta, de donde debemos extraer constantes conocimientos esotéricos; además, “Las mil y una noches”, es un libro ameno, lleno de aventuras y misterios, lo cual hace que su lectura sea fácil y llamativa, a la vez que culta e ilustrativa.
A la maestra Litelantes, la gustaba la cultura árabe, incluso decía que tenían bonitos rasgos físicos y que eran personas de palabras, cumplían lo que decían. La Maestra, cuando pudo, lo primero que hizo fue visitar los países árabes de Egipto y Petra (Jordania), además de otros lugares de España en donde estuvo ubicada esta cultura, tales como Granada, Córdoba y Sevilla.
Los árabes vienen de la raza atlante, pues recordemos que la sociedad de Akaldan, cuyo símbolo era la esfinge, se refugiaron en Egipto (antigua Cairona), después de salir de la Atlántida y antes de la gran catástrofe de ese continente, en donde sucumbió la orgullosa raza atlante.
La raíz de la palabra “árabe” tiene diversos significados, naturalmente todo depende de la fuente consultada, sin embargo, casi todas las fuente consultadas coinciden en señalar que la palabra “árabe”, tiene un origen espiritual, divino.
La palabra “árabe”, no significa beduino como dicen algunos, ni tampoco significa: ser proveniente del valle de “araba”. Además, si tomamos todas las palabra derivadas de las raíces “ar” y “ab”, encontraremos que la mayoría de ellas significan: iluminado, alma, espíritu, cristo y padre. Veamos por tanto algunos significados:
“araba”; verbo que descifra una idea. “ahraba”; iluminado, demostrado, verdadero. “aruba”; es el séptimo cielo. “arabu”; es el alma. “aristo”; el ungido, el cristo.
Sin duda, la palabra “árabe” tiene dos raíces fundamentales: “ar” que significa “sol” y “ab” que significa “padre”. Así como la palabra “ario” significa “hijo del sol”, la palabra “árabe” significa “padre sol” o “padre de los arios”.
El insigne escritor gnóstico y Maestro de Misterios Mayores, doctor Jorge Adoum (Mago Jefa) dice que el libro de "Las mil y una noches" es un libro iniciático, de los más antiguos y hermosos. Esta obra contiene las tradiciones más antiguas de la humanidad desde la perdida Atlántida h
asta nuestros días. Encierra los misterios de la degeneración, de la regeneración y de la generación. No es una abigarrada colección de viejos cuentos para niños o una serie de relatos en donde abundan la apología a temas sexuales. Desgraciadamente, los árabes ignoran este gran libro de su literatura, por considerarlo inmoral y casi pornográfico. La cultura árabe primitiva, que nada tenía que ver con esta cultura árabe decadente, solía llamar a las cosas por su nombre, y no encontraba condenable aquello que es natural, místico, esotérico. El árabe primitivo, ante una bella melodía producida con cañas y flautas, ante un suave lamento de un laúd, escuchando un canto moazín, un poema, una danza, etc..., no respondía nunca con ese gesto bárbaro o gritos inarmónicos que formulan los árabes actuales, sino, con un ¡ah!, largo, sabiamente modulado y estático; porque el árabe primitivo tenia un instinto exquisito, donde en ese ¡ah! su alma soñaba.
Por tanto, a todos aquellos, ya sean árabes o no, que se escandalizan por la crudeza de los cuentos de "Las mil y una noches", se les podría decir que la inmoralidad, no está en los cuentos, sino en los pecadores ojos de los que los miran y censuran.
Son muchos los siglos que echaron sus velos sobre el gran libro de "Las mil y una noches", y ya es tiempo de develar los tesoros que encierra.
Por tanto, quede claro que "Las mil y una noches" no es una obra imaginativa de los cuentistas árabes, es la obra iniciática por excelencia de la raza árabe.
¿Quién no recuerda la leyenda de Aladino? El mismo nombre de Aladino nos da una clave. Aladino significa “la sublimidad de la religión de Alá”. Aladino se le representa en el cuento como un ser puro, como un niño (como bien se sabe, en el esoterismo, el niño representa al iniciado).
En el cuento de Aladino aparecen anillos mágicos, hechiceros, lámpara maravillosa, genio, losa blanca que conduce al mundo subterráneo, pájaro que habla, pruebas iniciáticas, poderes, sabiduría, etc. Según la tradición árabe el candidato para obtener la iniciación, la sabiduría, debe desplegar supremos esfuerzos. Debe ser héroe de corazón como lo es Aladino, al igual que otros personajes de los cuentos tales como Selim, Alí Baba, Simbad, Hassan Al-basr, etc.
La heroicidad de los iniciados debe sobresalir de los limites ordinarios de la humanidad común. Las condiciones y pruebas exigidas al candidato son muchas: aquí la muerte, allí la locura, más allá las pruebas, con muchísimos peligros en el camino, magos negros, malvados hechiceros y hechizos hipnotizantes, dispuestos a combatir y confundir a los osados. Todo esto queda reflejado en los diversos cuentos de "Las mil y una noches".
La primera de las condiciones exigidas al iniciado es la paciencia, pero no una paciencia cualquiera, sino una paciencia sin límites que está tratada en "Las mil y una noches" bajo el título de “La verdadera ciencia de la vida”.
Para el adepto que busca la iluminación, que emprende el camino iniciático, le espera siempre, un sendero lleno de luchas crueles y de peligros. Así en el relato de Simbad El Marino están descritas las terribles ordalías del sendero de los héroes. Los siete viajes iniciáticos de Simbad El Marino muestran el proceso del iniciado en busca de la sabiduría.
En el primer viaje, Simbad cruzó delante de muchas islas y desafió grandes peligros, uno de ellos fue cuando bajó con sus compañeros a descansar en un islote que resultó ser una ballena; al sentir la ballena sobre sus lomos el fuego, que habían encendido, en forma violenta les arrastró a todos al mar (alegoriza que el alma al descender a la materia....).
En el segundo viaje aparece el ave Rock, que simboliza la razón.
En el tercer viaje, se encuentra con los “enanos” o sea con los gnomos terrestres que son los menos invisibles de todos los entes del mundo etérico. Para llegar a este mundo, Simbad encuentra antes “a la serpiente enroscada en el árbol”, es decir, ve y aprende “la ciencia del bien y del mal”. Tras los enanos de este tercer viaje vienen los gigantes o cíclopes y Simbad se refugia en un árbol, que es el de la sabiduría hermética, y en la isla “Salahat” donde se salva y que simboliza el corazón humano.
El cuarto viaje alegoriza la caída o descenso a los infiernos que todos los candidatos deben de realizar, antes de su iniciación (bajada a la novena esfera).
El quinto viaje describe como un hombre bestial rompe el huevo Rock o “velo de la espiritualidad”.
El sexto viaje es una alusión a los lugares donde puede adquirirse el conocimiento iniciático. Uno de ellos es la llamada "Montaña Inaccesible"; el único paso para la "Montaña Inaccesible”, en donde está el Maestro, es la balsa, que significa las obras que el hombre construye con el esfuerzo para no ser sumergido en la corriente de los deseos en el temido torrente de la vida.
Y ya en su séptimo y último viaje triunfal, puede ir de embajador a “Serendib” como verdadero Maestro en que se ha constituido desde el viaje anterior.
Los viajes iniciáticos de Simbad El Marino tienen su equivalencia ocultista en otro bello cuento que se titula: “El príncipe Ahmed y el hada Peri Banu” que es una continuación del anterior.
El iniciado que decide y puede realizar estos peligrosos viajes adquiere, además de la tan buscada sabiduría, ciertas facultades o dones divinos; sin embargo, no todos los que comienzan los viajes iniciáticos llegan al grado de adepto. Cuando el candidato llega, por medio de la iniciación, al dominio absoluto de su naturaleza y de los espíritus de la naturaleza, de los que tanto habla “Las mil y una noches”, entonces ya puede esgrimir el poder de su imaginación y de su fe. Este poder está simbolizado por la famosa y mágica frase: “Ábrete sésamo” de la historia de Alí Babá.
Alí Babá, como iniciado, descubre el tesoro de la auto-realización interna, simbolizada por la cueva subterránea repleta de oro, joyas y piedras preciosas. Sin embargo estos tesoros están siempre defendidos por el guardián o terror del umbral, personificación de las monstruosas creaciones del mismo hombre a quienes debe eliminar.
Pero para poder entrar en el reino mágico hay que emplear el conjuro mágico “Ábrete sésamo” donde el poder de la concentración del pensamiento, el mágico poder de la imaginación creadora bien dirigida, otorga al iniciado el poder y el dominio sobre los misterios.
Cassim (hermano de Alí Babá), movido por la envidia y la codicia, descubre el secreto del subterráneo y “viola el secreto iniciático”, de modo que muere, eliminado por sus propios defectos. Sin embargo, Alí Babá con la ayuda de la esclava Margiana, que representa a la intuición, descubre las astucias de los ladrones (defectos psicológicos o yoes) y el héroe puede destruirlos a todos.
Otro cuento, la historia de Kamaralzaman y Badura, según Jorge Adoum, es la fuente y origen del “Libro de los caballeros andantes”. Se dice que es el más hermoso cuento de "Las mil y una noches", que es la novela primitiva con todo su esplendor.
En este cuento se describe al eterno ogro o terror del umbral, al hada Maimuna y al genio Danhach; en esta historia junto al idilio del soñado amor interviene la magia, y las pruebas del sendero, y la montaña de fuego como símbolo alquímico. Kamaralzaman encuentra el árbol de la sabiduría y el tesoro del anciano maestro (el Ser, el espíritu). En definitiva, enseña esta historia:
1º.- El eterno amor entre el hombre y la mujer. 2º.- Que todo iniciado necesita de su alma gemela. 3º.- La interpretación de la magia, poniendo a la inspiración por delante de la razón humana.
El primer libro que contiene "Las mil y una noches" es “La historia del pescador”, en donde simbólicamente se relata la discutida historia de la Atlántida y su catástrofe, punto de partida de toda historia persa. A este cuento le siguen otros muchos, todos de corte esotérico, tales como:
Los tres candelabros y las princesas de Bagdad, Aladino y la lámpara maravillosa, Simbad El Marino, El jorobado y los siete barberos, Kamaralzamán y Badura, La princesa subterránea Yamlika, Gauhara, la princesa marítima y el rey de Persia, La hija del rey de los genios del aire, Nureddín y Bedreddín Hassan, El principe Ahmed y el hada Peri Banu, El príncipe Schams o príncipe diamante, Los tres amigos, Las babuchas fatídicas, El perro de Ibn Adán, El alción y la tortuga, El estornino sediento, etc., son otros de los muchos y fascinantes cuentos de "Las mil y una noches".
Así pues, cuento tras cuento, en el gran libro de "Las mil y una noches" van apareciendo hadas, genios, jardines encantados, tesoros inauditos, alfombras mágicas voladoras, palacios encantados, etc., todo ello sirve para ilustrar, para estimular y aportar la sabiduría necesaria, para encontrar las claves, para caminar por la senda iniciática.
Todo esto nos ayudará si estudiamos y reflexionamos sobre "Las mil y una noches" dejando nuestra cárcel mental, nuestro mundo material, para adentrarnos en un mundo mágico, mucho más real que el que vivimos, en un mundo jinas, en un mundo en donde el alma y el espíritu están unidos.
Concluimos destacando que "Las mil y una noches" contiene las tradiciones más antiguas de la humanidad, desde la perdida Atlántida hasta nuestros días, "Las mil y una noches" encierra los misterios de la degeneración, de la generación y de la regeneración. Estos misterios, estos relatos son, en suma, la verdad perdida iniciática. Pero estos tesoros perdidos se han recobrado gracias al V.M. Samael y a otros maestros que le han precedido.
Aunque los árabes no tuviesen más obras que "Las mil y una noches", esté libro es más que suficiente para inmortalizarlos y legarles un lugar en el trono de la inmortalidad.
M.P.A.
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