 En el Curso Esotérico de Magia Rúnica, el maestro Samael nos habla de la Eneida de Virgilio. Dentro de esta obra, encontramos una historia sobre Eneas que fue llevado por el Rey Heleno a una caverna solitaria para consultar el oráculo de Apolo. Este le anunció que debía ir a consultar a la Sibila de Cumas, aquella divina profetisa que escribía sus mágicos versos en las hojas de un corpulento árbol que estaba junto a su cueva. Cuenta la leyenda, que de vez en cuando, un huracanado viento derribaba las verdes hojas proféticas, los versos se mezclaban y revolvían extraordinariamente formando frases ininteligibles para los profanos y muchos de los consultantes salían maldiciendo a la sibila, solo los hombres de conciencia despierta podían entender las extrañas frases y los misteriosos enigmas de la Sibila de Cumas.
El Maestro sigue diciéndonos en el capitulo XV de Magia Rúnica: ... "Me vienen a la memoria todas aquellas sacerdotisas de Eritrea, Endor, etc... Doquiera que hubiera una santa sibila de estas es seguro que existía también un misterio délfico, báquico, cabírico, dáctilo o eleusino... La iluminación de las sibilas de Cumas, el esplendor de las sacerdotisas de Eritrea, todo eso es para gentes que pasaron de verdad por la gran muerte (psicológica, no física)."
"Délfico", viene de Delfos, ciudad de Focida (Grecia) sede del célebre oráculo de Apolo. El templo estaba edificado al pie de una escarpada roca y en el se encontraba el Onfalón (piedra sagrada). En su frontispicio ponía:
"Te advierto, quien quiera que fueres, oh! tu que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros.
¡Oh, hombre!, ¡conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses!"
El oráculo siempre se encontraba a cargo de una sacerdotisa llamada Pitia o Pitonisa, o de un sacerdote que lo interpretaba. Hay que aclarar los términos de sibilas, profetisas, pitonisas, pitias. Todos derivan de términos relacionados con las profecías o adivinación del futuro, o las visiones; pero tienen sus distinciones o sus diferentes orígenes, sin embargo, hoy en día parece que todo es lo mismo, porque todo se ha degenerado.
La palabra "Oráculo", etimológicamente viene del latín: orare, que significa hablar (con Dios), de algo elevado que los hombres no pueden entender. Si no se está en un estado consciente se necesita un intercesor.
En la antigüedad, la respuesta dada por la divinidad, era a través de la sibila o del sacerdote, estos eran personas que tenían los centros intelectual y emocional superiores desarrollados.
Vemos que hoy en día abundan los videntes y hasta se anuncian diariamente por televisión, prensa y radio, esta tradición viene de la antigüedad, pero se ha quedado en artículo de feria. Estos videntes actuales esta muy lejos de parecerse a una sibila o a una pitonisa que antes eran sagradas y estaban en un templo.
H. P. Blavatsky, en su libro: Isis sin velo, nos habla también de las sibilas. Dice así:
"Eran jóvenes delicadamente sensibles, de costumbres puras y familia humilde, estaban adscritas a sus respectivos templos donde se les destinaba una habitación, rigurosamente aislada del mundo, en la que solo podían entrar los sacerdotes y los videntes. De modo que la vida de las sibilas superaba en ascetismo a la vida de las actuales monjas. Al ejercer su magia, la sibila se sentaba en un trípode de bronce colocado sobre una grieta en el suelo, que comunicaba con un subterráneo donde se quemaban ciertas drogas y a través de esas grietas surgían esos vapores que envolvían a la sibila y la hacían entrar en un trance especial, donde se producía ese oráculo o esa adivinación y respondía a las preguntas de la gente que había ido para saber ciertos acontecimientos del futuro. A la sibila la llamaban también "ventriocuavates", la que adivina por el estómago". En aquella época colocaban la conciencia astral en el ombligo, le daban cierta preponderancia al chacra umbilical.
El oráculo de Apolo que era el que estaba en Delfos, cuyo nombre significa, útero o abdomen. Allí el recinto del templo se llamaba Onfalos=ombligo, en griego. ¿Por que lo llamaban así? Según la tradición se dice que Zeus lanzó 2 águilas, cada una empezó a volar en una dirección; hacia el este y otra hacia el oeste. En el punto donde se encontraron de nuevo las águilas, lo nombraron el "centro del mundo" que coincidió en Delfos, donde según la mitología griega era el ombligo del mundo"
En la actualidad hay muchas reminiscencias de estas tradiciones por todo el mundo, por ejemplo, en China consultan una especie oráculo con unos palitos que les da respuesta a las preguntas que ellos hacen al consultar con este sistema adivinatorio. Otro ejemplo lo vemos en el Tarot sagrado que nos ha quedado del libro de Thot.
¿Que es lo que se tiene que consultar en un oráculo, o en el tarot? Que nos den una respuesta a una inquietud que tenemos en un momento dado, de carácter espiritual y muy importante. Esta claro que hoy en día nadie hace este tipo de preguntas espirituales, solo nos interesa si vamos a tener dinero, si nos vamos a casar y con quien, si vamos a poder comprarnos el coche ultimo modelo de nuestros sueños, si nuestro marido nos engaña, etc. Tan solo tenemos preocupaciones materiales. Hay gente que consulta el Tarot, hasta para saber de que color se compra el coche, si rojo o blanco.
En la antigüedad siempre han existido templos de misterios, en Egipto, Grecia, etc. donde se hallaba el camino para la autorrealización, siempre orientados por un maestro, y se dosificaban las enseñanzas de acuerdo a la capacidad del candidato. En la época griega se tomaron las tradiciones de Egipto, Egipto fue el primer contacto que tuvo a través de Babilonia, aquella edad de oro donde surgió la raza aria después del catolicismo atlante y consiguieron transmitir todo aquel conocimiento a la raza aria. En la edad de oro de la raza aria, se tenían todas las facultades de los chacras despiertas y se estaba en contacto con la divinidad.
Poco a poco se fueron degenerando, pero aun así Grecia estaba muy cercana a esa influencia que habían tenido de Egipto.
Ellos se basaban en la mitología y esta les servía, les orientaba en ese camino hacia la autorrealización.
Los trabajos de Heracles, por ejemplo, es mitología griega y es todo el camino que tiene que seguir el iniciado hacia su autorrealización.
Hay mucha confusión en el tema de las sibilas, los historiadores no se ponen de acuerdo y esto es debido a que siempre se tuvo todo tan oculto, que no se llega a desvelar el verdadero origen de las sabias. El Maestro Samael nos dice que su origen estaba en los templos de misterios, dentro de esos templos estaban las sacerdotisas y los sacerdotes o iniciados que practicaban con el arcano A.Z.F.
Esas sacerdotisas vírgenes como dicen las tradiciones, llegaba un momento en que algunas de ellas destacaba por sus grandes facultades y se le designaba un determinado lugar donde a través de los oráculos orientaban las gentes. Todo el mundo consultaba a las pitonisas: gobernantes, gentes nobles, científicos, filósofos, incluso Sócrates hablaba y consultaba a las pitonisas. Sócrates hablando con la pitonisa "Divinus", le decía:
"El amor es bello, inefable y sutil”
La pitonisa le contestó: No, propiamente no es bello.
Sócrates: ¿Entonces sino es bello que es? ¿Feo?
Pitonisa: No puedes concebir que entre lo bello y lo feo hay algo diferente, algo distinto. El amor no es bello ni feo, es diferente y eso es todo. Sócrates quedó en silencio, como buen sabio dándole la razón a esta pitonisa.
Si buscamos en un diccionario vemos que sibila procede del nombre que tuvo la primera pitonisa que se llamaba así, y que era hija de Dardano y Neso. En otros libros sin embargo, nos dicen que la primera Sibila se llamaba Herofila. En otros nos dicen que Plutarco estaba convencido de que solo había existido una sibila y que todos los demás nombres que se conocían eran de esta misma que había aparecido en diferentes lugares. Las apariciones de las sibilas no vienen a ser simultáneas. Existieron diferentes templos dedicados a los oráculos de los dioses, y hubo un rey que se dedicó a comprobarlos si resultaban o no.
Hay historias antiguas, como la que nos habla de un pastor que observando sus rebaños, acompaña con sus ojos los movimientos de una cabra que se despista y se mete en una grieta donde había una especie de humo, de repente la cabra comenzó a saltar como una loca, el pastor investigó por allí y no vio ninguna alimaña, en ese momento se aproxima el también a la grieta y queda envuelto por ese humo frío, de repente todo cambia a su alrededor, el verde de los campos es mas verde y el mismo no se reconoce; ante sus ojos desfilan cosas que jamás sospechara, un entusiasmo se apodera de el, como si hubiese descubierto su propia libertad apareciendo el porvenir de los hombres como en una pantalla, La noticia se extiende por toda la montaña y todos quieren aproximarse a esas grietas.
Otra historia nos dice: estando los hombres en guerras continuas, pasando enfermedades repentinas y muchos padecimientos, se preguntaban por su propio destino; siempre tenían grandes incógnitas que no podían responder, para ellos el futuro era incierto. Un día eso cambió, se dice que, saliendo de Tebas, dos palomas negras levantaron el vuelo, eran bellas y oscuras como el misterio, nadie supo decir cuando partieron ni como lo hicieron. Una de esas palomas fue a posarse en las tierras de Lydia, la otra descansó sus alas en Dodona, ambas buscaban una encina y en ella se posaron; cada una hablaba en la distancia el mismo idioma con voz humana, y dijeron que aquellas encinas serían un oráculo de Júpiter. En aquel lugar Dios sería escuchado por los hombres y atendería sus consultas y cuando el viento susurrase entre las ramas de la encina, sería Júpiter quien hablaría en el murmullo del viento, sus palabras llegaron así hasta los humanos, pero pocos comprendieron, para hacerlas más claras, las mensajeras divinas fueron interpretadas por las pléyades, que en griego significa también "palomas", están eran las sacerdotisas de ese oráculo, ellas que eran jóvenes escogidas podían ver en la oscuridad y comprender las cosas que un Dios solía decir.
En diferentes lugares comenzarían a aparecer los oráculos: el de Delfos estaba cerca del Monte Parnaso, uno de los más altos que hay en Grecia. El más alto es el del Olimpo.
El oráculo de Dodona, dedicado a Zeus, cerca de Macedonia.
En la isla de Padmos, también existía otro oráculo. Allí es donde San Juan escribió el Apocalipsis.  También había un oráculo en Eritrea, otro en la isla de Samotracia, de donde proceden los misterios de Samotracia o Kabiricos, misterios similares a los de Eleusis, cerca de Atenas.
En Cumas, colonia griega, también existió un oráculo. La sibila de Cumas fue la que escribió los libros Sibilinos, que profetizaban sobre Roma, y Tarquinio El Soberbio los quiso comprar. Eran nueve libros. La sibila se los ofreció a un precio muy alto. Tarquinio, con su fama de soberbio, no quiso comprárselos a ese precio y la sibila quemó tres libros. Ya sólo quedaban seis y volvió de nuevo a querer comprárselos más baratos, y la sibila dijo que ella no bajaba el precio, y volvió a quemar tres más. Al final, Tarquinio desistió y le compró por el precio inicial los últimos tres libros que le quedaban. Esos libros que profetizaban sobre el futuro de Roma se guardaban en un templo, custodiados por unos sacerdotes, y sólo podían ser consultados si el senado de Roma daba la orden de consultarlos.
Hay otra historia sobre la sibila de Cumas, que dice que esta sibila vivía en Eritrea y que era tan bella y joven que el mismo Apolo se enamoró de ella, entonces Apolo le concedió un don, la longevidad, pero siempre que no volviera a ver su tierra, la sibila se fue lo más lejos posible y se instaló en una cueva, con tan mala suerte que al cabo de un tiempo sus compatriotas le mandaron una caja con tierra de allí, y al verla murió.
Otra historia sobre la sibila de Cumas: Apolo se vuelve a enamorar de esta sibila y quiere casarse con ella, pero ella no quiere y aún así Apolo le concede un deseo; cogió un puñado de arena y le dijo que tantos granos de arena como tenga, así quería vivir. Apolo de dijo que se había olvidado pedir la juventud. "Yo te la concedo, pero te tienes que casar contigo", ella no quiso, entonces la sibila fue envejeciendo poco a poco. 100 años, 200 años, cada vez estaba más vieja, más arrugadita, se fue encogiendo y se dice que se hizo tan pequeña como una cigarra y que allí la tuvieron que guardar en una jaulita, para que no se perdiera. Y cuando le preguntaban, "¿qué quieres?", respondía, ¡quiero morir!, ¡quiero morir!".
De esta sibila hay muchas historias, se conoce la cueva donde vivía. Esto lo cuenta Virgilio en La Eneida, y le dice a Eneas:
"Tienes que ir a ver a la sibila de Cumas, pero no te pongas nervioso si no la entiendes, simplemente ella te va a guiar al Averno". Y así lo hizo, llevó a Eneas hasta las puertas del Averno. De hecho, todavía existe en esa cueva un lago que se llama Averno. Es un lago que tiene vapores tóxicos. (A-verno, significa "no bajar").
Delfos es el templo más importante. Allí iba toda Grecia a consultar. Estaba destinado al culto del dios Apolo, que simboliza la luz, el Sol.
En la mitología de Apolo vemos que era hijo de Zeus. Zeus le regaló un caduceo, flechas y una lira. Mató al monstruo Pitón, con la piel de esa serpiente hizo un trípode y en ese trípode se sentaban las pitonisas, sólo se llamaban así las sacerdotisas de Delfos.
El maestro Samael nos dice que hay una determinada práctica que se puede hacer con el laurel para ver el futuro. Las pitonisas mascaban hojas de laurel para profetizar.
El laurel, según la tradición griega, era un árbol consagrado a Apolo, cuando querían invocar a Apolo mascaban laurel.
Las sibilas están pintadas en la Capilla Sixtina por Miguel Ángel.
A. B.
|