Inicio » Artículos » La naturaleza de la música  
Círculo de Investigación de la
Antropología Gnóstica
 
« LA NATURALEZA DE LA MÚSICA »
La belleza es una expresión de lo Divino, una vibración de tipo superior, la cual, sólo al estar presente en nuestro ambiente, enriquece la experien­cia de nuestra vida. Aquello que es lo más fundamental en nuestra vida -nuestra Esencia- responde a la belleza con el regocijo de ser. Esa alegría de ser de nuestra esencia ante la presencia de la belleza es siem­pre fresca, siempre nueva, siempre espon­tánea. Una afinidad natural que origina una resonancia por simpatía. Es el planeta Venus el que gobierna la belleza, el amor y el arte y es bajo el rayo de Venus que se desarrolla la belleza y creatividad de la música.

La naturaleza de la música se encuen­tra en esta mutua relación entre resonan­cia y simpatía. Al igual que todas las artes verdaderas, la música esta basada en la ciencia y en las leyes de la naturaleza. Sus efectos son sentidos por cada cual de acuerdo con el nivel de Ser o nivel de consciencia, pero su naturaleza deriva de leyes que pueden ser estudiadas, definidas y comprendidas.

La música puede mover el alma, una experiencia como aquella del Sufí "Aman­te" que busca a su "Amada", busca unirse a su amada convirtiéndose en ella misma.

El amante tiene que llegar a conocer a la amada; se tiene que formar una relación, y así, vamos a ver algunos de los elementos simples que son los bloques que crean la música. Una gran pieza musi­cal es la manifestación física de lo divino, la cual nos conmueve emocionalmente y es­piritualmente. El estudiante Gnóstico per­sigue lo mismo cuando trabaja con los mantrams, anhela comunicarse con las partes de su propio ser y los elementales de la naturaleza mediante la creación inten­cional de una armonía vibratoria con ellos dentro de su propio organismo. El estu­diante usando la laringe, la imaginación y la voluntad persigue la obtención de una vibración más elevada en su interior, crean­do una afinidad con las fuerzas superiores.

Hablando de mantrams y vibración uni­versal, el V. M. S. dice:

"En los tiempos antiguos el hombre vivía en el seno de la Madre Naturaleza, y en ese tiempo, todos los poderes de la bendita Diosa Madre del Mundo resonaban poderosamente en sus cá­maras de resonancia, y eran expresa­dos a través de todos los chacras con toda la euforia grandiosa del univer­so.

En estos días, el cuerpo humano esta ya completamente desadaptado con la naturaleza, y las poderosas ondas del universo son incapaces de expresarse a través de él.

Depende enteramente de noso­tros el ajustar nuevamente el cuerpo con el seno de la Bendita Diosa Ma­dre del Mundo. Depende de nosotros el limpiar este maravilloso organis­mo y preparar el cuerpo para que nuevamente se vuelva un elemento de resonancia de la naturaleza".

En cualquier objeto en el que suene música, éste resonará por simpatía con dicha música. Cuando nuestra propia voz resuena dentro de nosotros, el cuerpo vibra en simpatía. Alguien canta en una habitación y la habitación resuena por simpatía, amplificando y realzando la mú­sica. Aquellos que estén escuchando den­tro de la habitación también resuenan por simpatía con la música, respondiendo emocionalmente a ella.

Un músico toca un instrumento. Las cuerdas vibran, el aire contenido en la cámara de resonancia resuena por sim­patía, amplificando y realzando el sonido. En su momento, el aire en la habitación y finalmente la persona que escucha empie­zan a resonar con la música.

Todo movimiento es coesencial con el sonido. Existen dos modos por los cuales el aire es movido para producir sonido:

1. Un cuerpo elástico, como por ejem­plo una cuerda o membrana, al ser tensada sobre una cámara, la cual contiene y res­tringe una masa de aire. Cuando al cuerpo se le aplica movimiento mediante un golpe o tirando de él, se produce una vibración, la cual es ampliada por la restringida y controlada cámara de aire.

La laringe tra­baja de esta forma, produciendo los sonidos de la voz humana. Cambiando la lon­gitud o la tensión en el elemento vibrador, se puede alterar el número de vibraciones, produciendo así vibraciones de diferentes frecuencias.

2. Una columna de aire contenida en una cámara o conducto es puesta en mo­vimiento, este movimiento produce una resonancia, la cual depende de la medida y volumen del aire contenido en ella. Todo instrumento de viento trabaja con este principio básico. Alterando la longitud de la columna de aire cambia también la frecuencia de la vibración produciendose diferentes notas.

Una vez que la vibración es producida se percibe un sonido, el cual es de una frecuencia concreta de vibración. Existen vibraciones que son perceptibles a los oídos y muchas otras que no lo son, pero de cualquier forma existen ya sea por debajo o por encima de nuestra capacidad auditiva.

Por cierto en épocas pasadas, el ser humano era capaz de percibir una gama mucho más amplia de vibración tanto de sonidos como de colores que en la actualidad.

Inconscientemente nosotros reaccionamos ante todas estas vibraciones imperceptibles, estas pueden producir cambios fundamentales en nuestro estado psíquico incluso sin darnos cuenta. Cons­tantemente recibimos tales vibraciones provenientes de todos los rincones del
universo y también de nuestro planeta. Lo mismo sucede con la luz y color y de hecho con todos nuestros sentidos. Toda sensa­ción es una percepción de vibraciones de diferente tipo.

En la gama de vibraciones que recibi­mos físicamente todo sonido se relaciona uno con el otro en forma asonante o diso­nante; esto quiere decir que instintivamente comparamos cada par de sonidos y estos producen un efecto de armonía o tensión dentro de nuestro centro emocional.

"Cuando escuchamos las nue­ve sinfonías de Beethoven, o las composiciones de Chopin o las divinas polonesas de Liszt, el alma entra en comunión con la música de las esferas. La músi­ca es la palabra de lo eterno. Nuestras palabras deberían ser música inefable, de este modo sublimamos las energías creadoras hacia el corazón"

Estas repuestas conforman una ley y por tanto la ciencia de la vibración puede ser estudiada usando número, geometría y proporción. Precisamente la Kabbalah es­tudia las cualidades innatas que poseen los números, así los sonidos musicales tienen una naturaleza innata y al estar relaciona­das las unas con las otras pueden ser estudiadas.

Existen relaciones naturales, las cua­les dependen del número de vibraciones transmitidas por el aire, esto puede ser formalizado y medido en periodos de tiem­po. De esta manera podemos hablar de vibraciones por segundo y de esto apare­cen obvias relaciones naturales.

Por ejem­plo una columna de aire en un conducto, o una cuerda de guitarra que vibra con una cierta frecuencia, cuando la partimos por la mitad la longitud de la columna o la cuerda, entonces, se produce otra nota la cual vibra al doble de velocidad. Esto produce una nota que al mismo tiempo es idéntica y diferente que la original nota más baja.

Esta nota se expresa matemáticamente con la proporción 2 a 1, como teniendo el doble de vibraciones por segundo. Por ejemplo la nota “La” debajo del “Do” medio en el piano vibra a 220 ciclos por segundo. Partiendo por la mitad el largo de esta cuerda, se produce una vibración de 440 ciclos, partiéndola otra vez por la mitad tendremos un resultado de 880 ciclos y así sucesivamente. Al tiempo que la cuerda es dividida en 1:2, 1:4, 1:8, etc., el número de vibraciones aumenta en 2, 4 y 8 veces. Esta relación inversa es llamada "octava" y es cada vez el mismo tono, pero en un plano o dimensión más elevado.

La Ley del Tres

La Ley del Tres o "Triamazikamno" crea. Esta ley creadora es la Trinidad como se le encuentra en todas las religiones; el positivo o fuerza activa, el negativo o fuerza pasiva y el neutro o fuerza reconciliadora.

En música se puede decir que la fuerza activa es resonancia, la fuerza pasiva es silencio y la fuerza reconciliadora es rit­mo. Estos son los principios creadores de la música. Estos están organizados por la ley del siete en los elementos que produ­cen consonancia y disonancia, tensión y resolución, conflicto y armonía.

La Ley del Siete

Una cuerda o tubo puede ser dividido en proporciones diferentes a 1:2, lo cual conduce a la formación de los 7 intervalos naturales que constituye la armonía básica de toda música. Esta divisiones siguiendo a partir de la octava de 1:2, tiene las proporciones matemáticas de: 2:3, 3:4, 4:5, 5:6, etc., y producen los siete tonos de la escala musical u "Octava" (Se llama "Octava" debido a las siete divisiones, má la repetición de la nota fundamental dada en todos los ocho tonos la cual tiene rela­ciones armónicas).

Aquí empezamos a ver claramente la ley del Siete o "Heptaparaparshinok" ma­nifestándose en la progresión del sonido, tal como lo hace en la progresión de todas las cosas creadas. Los intervalos ascen­dentes en la octava, sin importar donde empiecen, o también llamados Tonos o Tónicas se expresan en el lenguaje musical como Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, Do.

Si miramos estos siete tonos armónicamente relacionados, veremos que todos no son iguales. Mirando las notas blancas en el teclado del piano, las cuales representas los tonos armónicos, pode­mos ver que la escala esta interrumpida dos veces en su progresión por intervalos mas pequeños. Esto siempre ocurre entre la tercera y la cuarta nota y también entre la séptima y octava de cada escala. Estos puntos corresponde con los dos "cho­ques" del proceso de la transformación.

Estos dos puntos de interrupción son llamados "Semitonos" y son más o menos la mitad del total tono armónico. La exis­tencia de estos medios tonos, por tanto, indica que cada uno de los cinco tonos completos pueden ser divididos en semi tonos, creando así en total una escala de doce notas de igual división. Esta escala dividida igualmente es llamada "Escala Cromática"

Los Doce Tonos Cromaticos

La escala de 12 tonos es llamada "Cromática" porque las doce divisiones constituyen los doce "colores de la Expre­sión Musical". Una escala armónica de siete tonos se puede formar empezando con cualquiera de las doce notas cromáticas, y progresando a través de la estructura armónica de la Ley del Siete, se llegará a la octava de la primera o Nota Tónica.

Dependiendo de cual sea la Nota tóni­ca, cualquier escala tendrá su cualidad particular.

Por ejemplo la escala de “Do” es diferen­te de la escala de “Sol” y así sucesivamente. Esta diferencia es exactamente análoga a la diferencia en las influencias psicológicas de los doce signos del Zodiaco. Una persona que nace bajo el signo de Leo tiene ciertas cualidades y otra persona nacida bajo Gé­minis tiene otras diferentes.

El Numero Trece y el Princi­pio Crístico

En la escala musical, la nota trascen­dente es la treceava. El intervalo entre las notas doceava y la treceava es el vestíbulo de una nueva octava, con una nueva di­mensión, la cual es idéntica a la anterior pero con una vibración superior o un nivel de Ser mayor.

Esto se puede apreciar claramente en el teclado del piano con sus doce semitonos o en el mástil de la guitarra con sus doce trastes.

Existe una clara analogía compa­rada con las enseñanzas Gnósticas refe­rente a las Doce partes Autoconscientes e independientes del Ser, y también con el Cristo y los doce apóstoles, el Rey Arturo y los Doce caballeros de la Mesa Redonda, Los Trece Aeones, Los Trece Arrepenti­mientos de Pistis Sophia y las Trece Regio­nes del Arbol Cabalístico.

Así pues la ley del Tres crea, la ley del Siete organiza y el resultado es la formación de las doce categorías de la materia, o los Doce Hidró­genos básicos de los que habla el V.M.S. en este caso, son las doce notas cromáticas de la escala musical.

Es tam­bién interesante observar el Principio Crístico, ese principio que media entre la materia y el espíritu es el treceavo elemen­to que al mediar unifica y despierta los doce, dirigiéndolos a su muerte en esa octava y su resurrección transformada en lo siguiente: La carta trece del Tarot, "La Inmortalidad" habla exactamente de estos procesos.

"Creo en el Hijo, en el Crestos Cósmico, la poderosa mediación as­tral que enlaza la personalidad hu­mana con la inmanencia suprema del Padre Solar."
Extraído de un antiguo Ritual Gnóstico.

Este principio Crístico o mediación - la "extraña simbiosis de Dios y Hom­bre..."  sobre la cual el V.M.S. se refiere en La Gran Rebelión, tiene una clara representación en la ciencia de la geome­tría, la cual fue llamada por el iniciado alemán Goethe la "música congelada". Esta representación es la Vesica Piscis, esa forma geométrica generada cuando dos circunferencias iguales se interceptan en su centro, la utilización de este símbolo en la construcción de instrumentos musi­cales, será comentada más adelante.

Este Vesica Piscis o "vejiga del pez" es el símbolo del Cristo mismo, y es fre­cuentemente representado dentro del sím­bolo de la Vesica.

Esta Vesica, o pez nos recuerda también en Levíticos, la ballena que se tragó a Jonás y también la que se tragó a Pinocho. Así que los dos vienen por la transfiguración de la ballena. Esta trans­figuración del animal intelectual en Hom­bre es el trabajo del Cristo. Por tanto vemos claramente expresado en la escala musical el misterio completo de muerte y transfiguración.

Escalas Mayores, Escalas Me­nores y Acordes

Existe otro fenómeno que divide fun­damentalmente en dos naturalezas opues­tas cada una de las doce escalas musicales. Cambiando sólo una nota de la normal o escala "Mayor", se produce una escala diferente llamada "Menor". El Tercer tono de la escala “Mi” es bajado a medio tono y el resultado es que la alegría y emoción positiva característica de la escala mayor cambia, convirtiéndose en sombría, me­lancólica o dramática.

Partiendo de cualquier escala mayor o menor, las notas armónicas principales, la tercera, cuarta y quinta, pueden ser toca­das en combinación con la nota fundamental en su octava, para crear "acordes".

Estos acordes expresan la cualidad musi­cal fundamental de la escala a la cual pertenecen. Las claves Mayor y Menor que han sido empleadas en la música desde el siglo XVIII, así como las primeras formas de la música griega antigua y también la medieval, proceden de estas relaciones básicas y explotan las características par­ticulares que cada nota o modo exhibe.

Así, existen veinte y cuatro posibilida­des de tono dentro de la estructura de la escala musical, y son estas veinte y cuatro posibilidades las que utiliza el compositor al crear los grupos de toda composición.

Además de los puntos mencionados ante­riormente, existen muchos otros elemen­tos que juegan una parte importante den­tro de las infinitas formas que la música puede adoptar.

Estructuras Acusticas Y Su Relacion Con Los Principios Mu­sicales

Hemos visto que todas las estructuras que le dan a la música el innato impacto emocional derivan de las leyes naturales del número, proporción y armonía. Si vemos un instrumento musical, veremos que estas leyes naturales también definen su forma y estructura.

Toda estructura resonante, desde la laringe humana hasta el violín, templo, catedral o iglesia donde se toca música sagrada, es resonan­te; capaz de amplificar y realzar las cuali­dades de la música, esto es por haber sido diseñado de acuerdo con los mismos prin­cipios armónicos que la música misma.

De esta forma en el diseño de los instrumentos musicales y en la arquitectu­ra sagrada, encontramos repetidas las mis­mas proporciones y formas geométricas que en la música.

La Espiral, la Vesica Piscis, el triángulo pitagórico, etc., todos ellos son encontrados en la fabricación de instrumentos musicales y en la arquitectu­ra. En los siglos pasados un constructor de instrumentos siempre definía las proporciones de sus instrumentos con la escuadra, el compás y la regla, las mismas herramientas que los maestros masones. Sabían que el propósito de la música, sólo podía ser bien servido con un instrumento el cual reflejaba en su diseño los mismos princi­pios que dieron forma a la música que sería tocada en él.

El laúd y el violin son ejemplos excelen­tes de este diseño armónico. La belleza de sus formas son paralelas a la belleza de los sonidos que son capaces de producir en las manos de un músico.

En el este, en la tradición de la Danza Sagrada, se puede ver, una vez más que todos los movimientos utilizados por el bai­larín están formados y aprendidos de acuer­do con el mismo principio de la proporción armónica.

La voz humana es el ideal que todos los instrumentos quieren imitar. Así también el diseño de los edificios sagrados intentan realzar y amplificar la voz humana. Esta es la ciencia de la ACÚSTICA.

En pasa­dos siglos, los mismos principios encontra­dos en la estructura de la laringe humana y en sus cámaras de resonancia en la cabeza y el pecho, se aplicaban en forma análoga en los instrumentos musicales y en los loca­les donde se interpretaba música. El princi­pio fundamental de diseño era el mismo para los tres. La formación de una cámara bien proporcionada la cual controla y res­tringe el movimiento del aire contenido en ella, de esta forma se produce la formación de resonancias por simpatía.

Estas resonancias, las cuales forman de acuerdo con eso que se llama "liseries armónicas", determina la cualidad de cual­quier sonido que oigamos, y por tanto la respuesta emocional del que oye es iguala­da.

LAS SERIES ARMÓNICAS.

El V.M.S. describe estas series armónicas como las bases mismas de la estructura del universo con sus siete dimen­siones, al igual que del sistema solar y del planeta en el que vivimos y tenemos nuestro ser. Estas series armónicas expresadas nu­méricamente como 1, 3, 6, 12, 48, 96, etc., es la estructura detrás de las cualidades innatas de toda vibración.

Cuando oímos la nota “Do” en un violín, suena diferente de la misma nota tocada en un piano o flauta. Esto es debido a la estructura interna de los "Sobretonos" o "Armónicas" las cuales resuenan por simpatía con el tono fundamental que oímos.

Subliminalmente nosotros no oí­mos una, sino muchas notas a la vez, todas en relación armoniosa unas con las otras. Todas juntas constituyen la cualidad de la nota musical. Nosotros incluso oímos y somos afectados por muchas de las dichas "Armónicas" que son inaudibles para los sentidos físicos, pero las cuales sin embargo son percibidas y respondidas por nuestro centro emocional.

La Ciencia Esotérica de la Vibración

La naturaleza de la música es la que de forma inmediata y directa mueve las emociones, sin necesidad de pensamien­tos o razonamientos de ningún tipo.

La inmediatez e irracionalidad de la música la convierten en un arma poderosa tanto para el bien como para el mal. Por ejemplo, podría ser usada en forma manipulativa, invocando las emociones negativas de la humanidad como en los anuncios, etc. También podría servir para elevar el nivel cultural de la humanidad, como el caso de las mejores músicas clásicas. También juega un papel impor­tante en el Despertar de la Conciencia.

Beethoven, refiriéndose a la naturaleza trascendental de la música, la llama:

La tierra eléctrica en la que el Espíritu piensa, vive e inventa.

Aquí el gran maestro de la música toca un aspecto, el cual, para nosotros como estudiantes Gnósticos, es de suprema im­portancia. Existe música que es compuesta de acuerdo con los principios de la con­ciencia objetiva.

Tal música es de naturale­za trascendental, y como tal, impacta nues­tro centro emocional de una forma muy especial. Para el iniciado, que trabaja en el despertar de la conciencia, el trabajo con las emociones negativas es de importancia vital. El V.M.S. dice que las fuerzas Crísticas cristalizan dentro del Iniciado a través de la no expresión de emociones negativas.

Para cambiar nuestra forma de sentir, se necesitan dos tipos de trabajo.

El prime­ro relacionado con la muerte mística, es el control de las emociones inferiores y la destrucción de las cristalizaciones psíqui­cas que las causan.

El segundo es cultivar las emociones superiores, lo cual con lleva la búsqueda intencional de esas impresio­nes y asociaciones que edifican, refinan, regeneran y curan el centro emocional.

Esto, a cambio, conlleva el evitar impresiones y asociaciones psicológicas que produzcan daño al centro emocional o que fortifi­quen las emociones negativas.

Uno debe usar todo lo que tengamos a nuestro alcance para crear un ambiente conducente al crecimiento de la Concien­cia. Debemos: Estudiar el ritual de la vida y de la muerte mientras llega el oficiante.  De­bemos usar inteligentemente la Doctrina Gnóstica, la meditación y las practicas de auto-observacion y división de la atención, y buscar rodearnos de un ambiente cultu­ral sanos y edificante. En este sentido las grandes músicas clásicas y sagradas son el camino mas inmediato para edificar y edu­car las emociones.

Cada persona tiene su propia afinidad vibratoria, su propio grupo de resonan­cias, las cuales debido a su naturaleza innata, responden o resuenan cuando se reciben vibraciones afines. En nuestro tra­bajo con el desarrollo de los sentidos internos de la conciencia, los Chakras, usamos la ciencia de la música y la vibra­ción en su forma más fundamental y pode­rosa.

Nosotros usamos cuatro elementos:

1. Tonos simples y sostenidos;

2. La serie natural de las siete vocales, sonidos que se forman en las cavidades de nuestra cabeza, garganta y pecho;

3. Las funciones naturales del Pranayama que transmutan nuestras ener­gías creadoras
;
4. La imaginación dirigida; todo ello para sensibilizar los centros de nuestra percepción interior. Cuando despiertan con este trabajo, estos centros nos dan los primeros contactos con los mundos inter­nos, las dimensiones superiores.

El proceso completo del Despertar de la Conciencia puede ser estudiado en tér­minos de sonido y vibración.

Recordemos nuevamente las palabras del V.M.S.:

... En estos días, el cuerpo humano está completamente desadaptado a la naturaleza y las ondas poderosas del universo son incapaces de expresarse a través de él. Depende de nosotros el que una vez más ajustemos el cuerpo con la Bendita Diosa Madre del Mundo. Depende de nosotros el que limpiemos este maravi­lloso organismo y preparemos el cuerpo para que de nuevo se convierta en una cámara de resonancia de la naturale­za."

La naturaleza de la música va directa­mente al Alma del ser humano y puede ayudarnos a crear el ambiente que nece­sitamos para el correcto desarrollo de nuestra Esencia. Es por esta razón que los grandes maestros de la música tanto del este como del oeste también conocieron el Camino. Las grandes composiciones que tenemos han sido dejadas por Iniciados quienes, mientras trabajaban y sufrían en el Camino de su propia Autorealización del Ser, expresaron para la humanidad, los procesos de sus Almas en estas sublimes formas del arte. LA MÚSICA.

I. W.
 

 

 
Inicio | C.I.A.G©
Frases de las cabeceras tomadas de la obra escrita de Samael Aun Weor.