| 1749 - 1823, poeta, dramaturgo, novelista y crítico Alemán, nació en Francfort de Main. Hijo de un consejero imperial, estudió en la Universidad de Leipzig y en Estrasburgo, donde conoció a Herde, que le inculcó su propio entusiasmo por Shakespeare y la poesía.
Goethe escribió varias obras como; Götz Von Berlichlngen, drama que reflejaba la atmósfera romántica de Estrasburgo, poema filosófico Fausto, destinado a ocupar su pensamiento durante toda su vida, y había escrito las piezas teatrales Clavigo y Stella. Al mismo tiempo dedicaba muchas horas a los estudios científicos, en el cuerpo de los cuales hizo varios descubrimientos importantes en anatomía comparada y botánica e impugnó las teorías sobre óptica de Newton.
Las obras más importantes de sus últimos años fueron Farbenlehre (1808-1810) en que resume sus teorías ópticas; una novela psicológica.
Goethe desde muy pequeño ponía todo su interés en las narraciones maternas y finales de relatos que la imaginación infantil le hacía brotar en su fantasía, desde muy pequeño a Goethe le atraían las extrañas ceremonias del Sabbat y el misterio de una ciudad prohibida. Por el año 1755 siente gran interés por las cosas hebreas, Albrecut le enseña la lengua Bíblica y algo de Exégesis.
Goethe estudio latín, griego, hebreo, francés, inglés, italiano, historia, geografía, botánica, matemáticas, religión, dibujo, música y se licenció en derecho. A pesar del ambiente pietista en que se formó Goethe su fe iba deshaciéndose, el terremoto de Lisboa de 1 de noviembre de 1755 hizo reflexionar al niño sobre esta catástrofe; se consultó la Biblia, defendiendo los argumentos en favor y en contra de la Bondad Divina, todo esto preocupaba al pequeño Wolfgang.
Un día, fue ha oír un sermón y su padre le preguntó «que como había comprendido el sermón», y él le dijo, «Todo podría ser más sencillo de lo que imagina el pastor, Dios debe saber que el Alma, siendo inmortal, ninguna desgracia puede hacerle ningún mal».
Goethe fue un conquistador de mujeres, legalizó sus relaciones con Christiane Vulpius, pero continuó siendo un incorregible amador, que añadió a su lista de conquistas varias más.
En julio de 1768 se vio sorprendido con una hemorragia peligrando su vida, más de un año duró la convalecencia en el hogar paterno. Le cuidaban un médico y una señorita, ambos pietistas, ambos tenían confianza en operaciones de Alquimia, en la cual acabó iniciándose el propio Goethe, estudio el Opus Magno Cabalisticum.
Dice Goethe que adquirió la costumbre de convertir en poesía todo lo que en la realidad le causaba dolor o alegría, de donde le provino aquella gran serenidad del Espíritu para examinar todas las cosas.
Goethe se desenvolvía perfectamente en la vida social y política, y era muy conocido en todas partes y llegando a ser en 1782 presidente de la cámara Adinterini y consejero político y superintendente general y primer predicador de la iglesia municipal.
El 16 de marzo de 1832 cayó enfermo combatiendo con la fiebre, con algunas alternativas en la enfermedad llegó el día 22 en el cual antes de mediodía, falleció después de pronunciar las conocidas palabras "MÁS LUZ".
El Fausto, poema y eje de toda su existencia, nace de la respuesta de una pregunta vital; queda en suspenso cada vez que la vida de Goethe toma una orientación positiva, el Fausto anhela la ciencia, el saber sin límites, la acción, buscando el Alma de la naturaleza, la esencia de la vida.
La creación de Goethe sintetiza el pensamiento de dos siglos. Como Beethoven y Kant, abre un mundo y cierra otro.
El V. M. Samael, en el capítulo XXXI del libro El Misterio del Áureo Florecer, nos dice sobre Goethe:
Este hombre comprendió el aspecto trascendental del sexo, pero falló, en el punto más delicado, por eso no logró la auto-realización íntima. Dice que poseía una intuición maravillosa, si exclusivamente se hubiera redescubierto en una sola mujer, si en ella hubiera hallado el camino secreto, si en ella hubiera trabajado duramente toda la vida en la "novena esfera", es obvio que habría llegado a la liberación final.
En su Fausto expone con gran acierto la fe en la posibilidad de la elevación del Embrión Áureo liberado a una «Suprema» (el manas superior de la teosofía)”.
Cuando esto sucede, dicho principio teosófico penetra en nosotros y, fusionado con el embrión áureo, pasa por transformaciones íntimas extraordinarias; entonces se dice de nosotros que somos hombres con Alma.
Cuenta el V. M. Samael una experiencia que tuvo con el joven Goethe:
Ha mucho tiempo, sucedíome en el camino de la vida algo insólito e inusitado. Una noche mientras me ocupaba en mis interesantes trabajos esotéricos fuera del cuerpo físico, hube de acercarme con el eidolón a la gigantesca ciudad de Londres, recuerdo con entera claridad meridiana que al pasar por cierto lugar de aquella urbe pude percibir con asombro místico el aura amarilla resplandeciente de cierto joven inteligente que en una esquina se encontraba.
Penetré en un café muy elegante de aquella metrópoli y sentándome ante una mesa comenté el sobredicho caso con una persona de cierta edad.
De pronto algo inusitado sucede, un personaje se acerca a nosotros y se sienta a nuestro lado; al observarlo determinadamente pude verificar con gran asombro que se trataba del mismo joven de resplandeciente aura amarilla que momentos antes tanto me asombraba. Después de las consabidas presentaciones vine a saber que el sujeto era aquel en vida escribiera el Fausto; quiero referirme a Goethe.
Así pues, vestido con el eidolón quise platicar con Goethe, juntos en las costas de aquella gran isla Británica, platicando sobre los acantilados del ponto resolví hacerle, las siguientes preguntas:
¿Tienes ahora nuevamente cuerpo físico? La respuesta fue afirmativa. «Tu vehículo actual ¿es masculino o femenino? Entonces respondió: "Mi cuerpo actual es femenino". "¿En qué País estás reencarnado? En Holanda. ¿Amas a alguien? ¿Sí -dijo- amo a un príncipe Holandés".
Pensaba que tu amor sería estrictamente Universal; "Amad las rocas -le dije-, las montañas, los ríos, los mares, el ave que vuela y el pez que se desliza en las profundas aguas. ¿No es acaso el amor humano una chispa del amor Divino?.
En éxtasis inefable Goethe proclama a su Divina Madre Kundalini como auténtica libertadora:
"Levantad los ojos hacia la mirada Salvadora, vosotras todas, tiernas almas arrepentidas, a fin de transformaros, llenas de agradecimiento para un venturoso destino. Que cada sentido purificado esté pronto para su servicio. ¡Virgen, Madre, Reina, Diosa, sé propicia!".
FRAGMENTO POÉTICO DEL FAUSTO
Para amansar, primero,
y acercarme a esa fiera,
del cuádruplo conjuro
tendré que hacer la prueba.
Salamandra, resplandece;
Ondina, flota en el mar;
Silfo, vuela y desperece;
Duende, ven a trabajar.
Quien de los elementos
la condición no sepa, no podrá los espíritus
rendir a su obediencia.
Abrásate en fuego hirviente,
Salamandra peregrina;
en el cristal de la fuente
disuélvele, blanca ondina;
en la luz del sol brillante
difunde, oh Silfo, tu ser;
ven, Duende, siervo constante,
a ayudar y obedecer.
De aquestos cuatro espíritus,
ninguno el monstruo encierra;
permanece impasible,
mofador me contempla.
Pues el común conjuro
no pudo hacerle mella,
apelaré a otro hechizo
de superior potencia.
Goethe
Si del profundo abismo vienes, oh camarada,
contempla el talismán.
Al que se humilla siempre, vencida y aterrada,
la hueste de Satán.
Ya más y más se abulta;
ya eriza la crin negra.
¡Aquí tienes, ser maldito,
al increado, al infinito,
en los cielos adorado,
por los hombres traspasado.
Inmóvil y agrandándose,
junto a la chimenea,
gigantesco elefante
es ya, que al techo llega,
y nubarrón parece
que estalla y que revienta.
No altivo te remontes;
postrado a mis pies queda;
bien sabes que no en vano
amenaza mi diestra.!
Con las divinas ascuas
te chamusca y te quema,
no aguardes de mis armas
el arma de más fuerza:
el concentrado fuego
de triple candescencia.
(La nube se deshace y Mefistófeles aparece junto a la chimenea; en traje de estudiante viajero)
F. R.
[Véase también BIOGRAFÍA DE GOETHE]
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