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| « EL aureo hilo del conocimiento » |
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Desde
hace un tiempo estamos asistiendo a cierto resurgimiento de la
espiritualidad en Occidente. Este renacer, motivado por cierto
cansancio del materialismo vigente, nos llega a través de formas
que proceden, sobre todo, de Oriente, o marcado por el interés
hacia lo paranormal, lo mítico, lo religioso, lo
filosófico, lo oculto, lo sobrenatural... etc.
En torno a las disciplinas que conciernen a este ambiente espiritual se
usan una serie de términos y conceptos, que si bien son
fáciles de captar, sin embargo, pocos sabrían explicar
despojándolos de significados marginales, o connotativos. Esto
sucede no sólo con términos tales como: Conocimiento,
Tradición, Esoterismo, Iniciación, sino también
con Religión, Maestro o secta.
Se entiende, generalmente, la Tradición como aquello que viene
de antaño, y que pervive durante un espacio determinado de
tiempo. Así, podemos hablar de tradiciones populares, regionales
o nacionales. Es evidente además, que hacemos cosas por
tradición -ir a la playa o a la montaña en vacaciones...
etc.- o que las mantenemos por tradición -comer las uvas la
noche de fin de año... etc.-, empero nada de lo hasta ahora
expuesto tiene que ver con su sentido genuino.
Desde un punto de vista espiritual, la Tradición es el
patrimonio espiritual y sagrado de la Humanidad, aúna y deposita
por encima del tiempo y del espacio una serie de valores, normas y
verdades transcendentales y universales válidas para todos los
hombres de todas las épocas y lugares. Por tanto,
Tradición equivale a Philosophia Perennis, o Sabiduría
Universal.
Tradición deviene de la manifestación de la Divinidad a
través de las formas artísticas, intelectuales,
sociales... etc. Por tanto, éstas, son vehículo de
emanación de la Verdad, que llamamos Tradición y que en
sí es Transmisión del Conocimiento, Representación
de la Verdad, pues aúna todos los campos de la Realidad, todas
las dimensiones de la existencia (física, vital, emocional,
mental, etc.). El conocimiento consta de una parte teórica, y de
una parte práctica, no obstante es esencial y eminentemente
práctico.
El conocimiento permite a aquellos que buscan conocer y comprender el
camino que han de seguir para alcanzar la perfección, la
armonía, la felicidad, la libertad y la auto-realización
de su Ser. Viene delimitado por el hecho de tener un origen no humano
sino divino: nadie lo ha inventado, sino que es la
cristalización de un mensaje supremo; y, además, por el
hecho de que su raíz se halla en los albores de la Humanidad, o
Edad Dorada.
El Conocimiento fijado así, y definido de tal manera, resulta un
Hilo Dorado en el que se engarzan pueblos y generaciones con un nexo
común, sagrado e inmortal; en el que engarzan todas las
religiones como piedras preciosas en el cuello de la Divinidad. Este
áureo hilo trasciende a las coordenadas espacio-temporales, y
unifica a todos los hombres entre sí, y los sitúa
conforme a su origen mítico-histórico, temporal y
geográfico, y también, intemporal y eterno.
La cultura tradicional expone, por tanto, el contenido y
enseñanzas del Conocimiento, siempre con una base eminentemente
práctica.
El conocimiento se ramifica en tradiciones múltiples para
responder a las necesidades de adaptarse a una determinada época
histórica, a las distintas lenguas, a las mentalidades de los
distintos grupos humanos, y estas ramificaciones han dado lugar a las
culturas tradicionales particulares, Aparentemente divergen, mas,
coinciden en la esencia de su mensaje.
Defendiendo concepciones diferentes y opuestas ¿cómo
pueden ser una todas las tradiciones? Pues, el Conocimiento es Uno pero
sus expresiones son variadas y múltiples, merced a su capacidad
creadora, es decir, es Una y Múltiple. Dentro del Conocimiento
hay dos vertientes: una exotérica, y otra esotérica. La
parte exotérica constituye la parte externa del conocimiento en
la tradición, la parte formal, y la parte esotérica la
parte interna, la cual se caracteriza por su profundidad y por su
carácter ocultista. Así, comprendemos que las tradiciones
difieran entre si por su aspecto formal, superficial, en definitiva
exotérico (del griego exo: "fuera"), pero se acercan por su
carácter interno, objetivo y esencial, o sea esotérico
(del griego eso: "dentro").
Su faceta interna o esotérica nos conduce al término tan
usado y tan oído hoy día de esoterismo, su vertiente de
profundidad hace del esoterismo que sea tan inaccesible para una
mayoría, e incomunicable a través de los medios comunes
corrientes que usan los seres humanos. Tan inaccesible y tan
incomunicable como los vectores, polinomios y trigonometría a un
niño en edad de aprender a sumar o restar. Su aspecto oculto y
secreto deviene no de que alguien lo haya resguardado para la
mayoría de la gente, sino que los principios y dogmas no se
pueden comunicar ni captar por los procedimientos y cauces normales.
Estos principios y dogmas se adquieren a través de la
experiencia personal del individuo cualificado y a través del
duro esfuerzo guiado por su maestro.
El esoterismo descansa en la Iniciación, ambos se condicionan y
se complementan. La doctrina esotérica se transmite por una
vía y organización iniciática, de viva voz, de
maestro a discípulo, inalterable desde los orígenes.
Podría establecerse un árbol genealógico. La
lniciación, entonces, es el procedimiento por el que un
determinado individuo entra a formar parte de éste o aquel
árbol genealógico, cuya misión es la
transmisión del Conocimiento. El rito Iniciático une el
cordón umbilical del neófito o iniciado a los misterios
sagrados velados para la mayoría de la gente. El rito
iniciático es el camino oculto o secreto hacia la
autorrealización espiritual, Iniciarse es recibir la
enseñanza con las técnicas e instrumentos necesarios para
recorrer el Camino, y llegar sólo tras duros esfuerzos y
sacrificios a la meta.
En el camino que se abre con la iniciación, sólo cuenta
básica y fundamentalmente la práctica y la experiencia.
El iniciado se convierte en discípulo, y el maestro viene a ser
el canal que conecta al prosélito con la Realidad, al tiempo que
con su experiencia lo va guiando. Podemos comparar al maestro con un
enchufe que conecta con la fuente de energía. Lo que es
competencia del aspirante es cerciorarse de que es un auténtico
maestro para no equivocarse, y de que la vía de
conducción de la energía esté en buen estado, para
que llegue la energía sin dificultad ni obstrucciones.
El camino esotérico no tiene por que revestir formas
espectaculares, ni la iniciación debe ser algo protocolario o
solemne, sino algo tan sencillo como la mano extendida del Buda, en
muchas de sus representaciones, la cual nos invita a la pureza del
Espíritu. A partir de aquí, haciendo camino el
neófito o discípulo llega a conocer, experimentar y
vivenciar, y los estímulos que va recibiendo van sembrando una
cosa llamada Fe.
El Conocimiento consta de cuatro saberes integrados y correlacionados,
a saber, la Ciencia, la Filosofía, el Arte y la Mística.
La ciencia es una forma de conocimiento de la realidad física y
no física, verificable a través de técnicas y
procedimientos especiales. Su carácter exige la
experimentación directa y vivida. Es una metafísica que
requiere una comprobación directa. La ciencia tiene un objetivo
central: el estudio del universo psicológico particular que
origina nuestra conducta, por tanto es la ciencia del autoconocimiento,
pues sin conocerse uno mismo ¿cómo conocer su entorno?
El Conocimiento adquiere forma además como filosofía,
como síntesis de todas las concepciones filosóficas
tradicionales, como denominador común a todas ellas, así
el Conocimiento llega a ser una ciencia de las religiones. No
está de más aclarar el término religión:
éste, del latín religare, o sea, volver a unir,
enseña cómo el ser humano está en potencia o tiene
la posibilidad de unirse de nuevo a la Divinidad, a la que pertenece,
explorando en sí mismo con los instrumentos y técnicas
que transmite el Conocimiento a través de la Tradición.
Analizando el contenido de las religiones, pasadas o presentes,
encontramos siempre un pecado original, una falta, en definitiva una
causa por la que el hombre se separó de la Divinidad. El
Conocimiento posibilita el objetivo de alcanzar la
identificación con el propio Ser Divinal, y se consigue con el
estudio del Ser, parte de la Divinidad, regenerándonos,
religándonos, reuniéndonos de nuevo. El trabajo sobre
nosotros mismos es de tipo psicológico, dado que la causa
original es de origen psicológico.
El Conocimiento, como apuntábamos, es también Arte y
Mística. Es arte en cuanto que el arte comprende mensajes
dirigidos a la conciencia: el arte siempre estuvo ligado a la
Religión, a la Ciencia y a la Filosofía.
El hombre queda incomunicado cuando el arte se desacraliza, se aparta
de la religión y es mística en cuanto que el Conocimiento
se descifra conforme vamos tomando conciencia de nosotros mismos, de
nuestras capacidades superiores, siempre en silencio, porque como
escribía Khalil Gibrán:
"...En silencio, vuestros corazones saben los secretos de los días y de las noches...”
“...porque
el “yo" es un mar infinito, inconmensurable, porque, el alma se
despliega como un loto de innumerables pétalos…”
M.P.
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